16 ene. 2008

No había un instante...


...que no me quedase la mirada presa,
entre la calma y tu beso.

Verso ausente,
rosa franca,
tu espina se clava
con el dolor del cieno
y de la nada.

La oscuridad envuelve,
paladea mi tristeza
con sabor infecundo.

Me impregna los poros
y nacen hierbas negras
alli donde antes
volaban las mariposas.

Ya nunca brillarás,
como antes,
entre mis dedos...

...se rompió una estrella.

Ya bajaste y volviste,
a enseñarme los infiernos...

Otra vez con esta...

...volví a verlos.