3 mar. 2011

La madrugada...


Arrastre detras del vidrio,
la madrugada sombría,
tus caricias se secaron,
entre la negra perfidia,

me di cuenta de tus besos,
que a otros les prometías,
y se me abrieron manando,
de sangre, diez mil heridas.

Me acostumbro a tus ausecias,
soledad impuesta, mi amiga,
que retorna de otros tiempos,
con su tez pálida y fría.

En el hueco de mis manos,
tu mirada sigue viva,
pero va muriendo sola,
la llama en ella encendida.

la madrugada es eterna,
la madrugada me mira,

con los ojos de tu cara,
los que en mi alma sentía .
...