4 oct. 2011

Cortés...


...Acaso en cavilar de ahínco,

¿no fueron tus dedos

pez de llaga sonora?


Devenír de tu vestido,

lejana tu cordura,

sonrisas de perlas,

y leve tu sentido.


Alída y revuelta en tu cuerpo..

tensando la cuerda

que a la espada precede...

curiosa, atenta..impávida ...leve...


Acercada y abierta,

niegan tus vocablos

lo que tu ánsia pregona.


Deshechos sulfurosos,

a veces...

mas siempre gratos,

destellos de fulgír

cuan inmediatos...

al necio devenír

de intriga ausente,


Al cálido sentír

omnipresente...

de lira que a intuír

tampoco aprende.


Ni causa que intentaras

a roca hiere,

mas fue sentida

la herida que precede,

al calidario triunfo de tu enojo.


Ni de pasión

ni de tiempos venideros,

pues mas profana

en mas que intentos

te requiero,

que de intentos ya quedé

mas que escaldado...

y no alimenta tu manantial,

a este cuitado

en la fertilidad,

que de mi barca estoy sobrado...


sorprendida, presente, inquieta...

precavida, sonriente...

entre el barro e infiernos,

te tuve...

de cartas

que contuve me retuve...

y no acercaste tu celo

ni a mi frente.


Ni de pieles mentadas se nutre el añil,

ni de pretextos depauperados y nimios,

que en la cadencia de lo exímio

no hay pasiones insignes

que son de cuerpo vano...